Los padres que tienen hijos en situación de discapacidad lo descubren en momentos y maneras diferentes. Algunos lo descubren en el momento del nacimiento, otros luego de unos meses cuando los síntomas son más evidentes y otros pasan años buscando un diagnóstico claro. Los sentimientos que experimentan los padres y madres en las diferentes circunstancias son similares, mientras unos se muestran impactados, confundidos, enfadados, solos y culpables, también aparece el coraje, la esperanza y el amor.
Muchas parejas entran en crisis producto de la noticia, lo cual puede generar un gran impacto en sus vida de pareja y también como personas. Esta experiencia puede significar un cambio radical a los proyectos personales y también modificar su escala de valores, es normal que los padres tengan dificultad para controlar la situación, ya que se encuentran en una posición que desconocen y que no escogieron.
El impacto que tenga el diagnóstico en los padres y madres depende de algunos factores como su historial personal, su estado de salud físico o psíquico, el nivel de satisfacción que tengan en ese momento consigo mismos, el nível de formación, cultura y su capacidad de desarrollo de proyectos propios. También influye la madurez emocional que tengan, que tan extrovertidos o introvertidos sean, su nivel de autonomía o dependencia, las habilidades de comunicación y para enfrentar conflictos, así como su escala de valores, creencias y el sentido que dan a la vida. Su red de apoyo también es fundamental en la forma que enfrenten el diagnóstico, el apoyo familiar, social y su nivel de participación comunitaria.
El diagnóstico impacta a muchos padres, las personas basarán su vivencia de la discapacidad en lo que saben o ven a su alrededor, en los deseos y esperanzas que depositaron en su hijo y en los que nunca contemplaron la situación de discapacidad. Al enterarse se encuentran en un lugar diferente. Algunos gritarán al personal médico que les informe del estado de su hijo, otros llorarán o quizá queden paralizados. En ocasiones, los padres deben tomar decisiones importantes justo después de conocer el diagnóstico, pero la intensidad del diganóstico les deja en un estado en que no pueden entender toda la información ni tomar decisiones o hacer planes.
Continuará...
Fuente: De Padres a padres.

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